Viento, olas, velocidad y una batalla cuerpo a cuerpo. Eso es lo que se vivió en la isla alemana de Sylt, conviertiéndose en el epicentro del kite-surf con la segunda y última prueba de la GKA Kite World Cup. Una isla con una naturaleza única, unas playas interminables y que acabaría coronando a los campeones del Mundo.
Entre los mejores del planeta había riders españoles. Matchu Lopes, del Club Natación Sevilla, fue campeón del Mundo en 2016 y quería volver a brillar entre las estrellas de esta disciplina. Sabía que tenía que volver a replicar el nivel mostrado el pasado mes de febrero en la cita inaugural, celebrada en su Cabo Verde natal. En aquel momento subió al tercer cajón del podio y como mínimo quería igualar esa posición.